lunes, 22 de febrero de 2010

Ciudadanos de primera, políticos de tercera


La dichosa Expo nos dejó, entre otras muchas cosas, un desolador paisaje en el meandro de Ranillas. Esta misma mañana he circulado por los exteriores y los esqueletos de los pabellones bien podrían servir de escenario para rodar por la noche alguna película de Stephen King. Mientras se celebraba la muestra internacional, empresas varias se iban a hacer con una parte para instalar allí tras su finalización sus cuarteles generales. Pues rien de rien, que diría un gabacho. Casi todas se han echado atrás, como consecuencia de la crisis que azota, según dicen, al Mundo mundial.

Con motivo de la Expo, el Alcalde Belloch se saco de la chistera una nueva concejalía(o consejería que dicen ahora) para nombrar a su amiguete Jerónimo Blasco titular de Grandes Proyectos (chúpate esa), pasando a segundo plano a la buena de Pilar Alcober. Sin haberlo elegido el Pueblo soberano, el de Mora de Rubielos nos impone a este curioso personaje, con el único cometido de pensar en grandes eventos en los que embarcar a esta nuestra ciudad.

Pasó, como decía, la Expo y llegó la crisis. Vamos por cuatro millones de parados y parece que se puede llegar a cinco. Día tras día se destruye empleo. Se cierran negocios y las empresas despiden trabajadores a mansalva. Miles de ciudadanos pasándolas putas (con perdón). Hasta los inmigrantes se vuelven, los que pueden, a sus países de origen. El consumo ha caído en picado y sigue cayendo. Todo ello con un Gobierno incapaz de solucionar nada. Pues bien, la máxima preocupación de nuestros políticos municipales y de su Consejero de Grandes proyectos, el ínclito Blasco, con la aquiescencia de su endiosado Alcalde, es discurrir eventos en los que se pueda aventurar a esta Inmortal de Zaragoza. ¿No les da vergüenza? ¿A qué se debe todo este afán festivalero? ¿Se trata de una maniobra más de distracción encaminada a despistar a los ciudadanos de los verdaderos problemas? Queridos señores: dejen ya de tomar el pelo al personal, déjense de Exponabos, capitalidades culturales, olimpiadas y demás chorradas en vinagre y dedíquense a sacar a este país, a esta ciudad y a este pueblo del agujero en el que se encuentran inmersos. La suerte es que al final el tiempo pone a cada uno en su sitio y será el propio sistema, a través de las urnas, el que mande a todos a su casa. Lo malo es que a ver quien viene luego. Porque ya se sabe, luego vendrán, los que bueno te harán.

jueves, 11 de febrero de 2010

Del Restaurante La Bóveda del Mercado

En la Plaza del Mercado de la Saqueada por ser siempre Fidelísima (así reza su escudo) Ciudad de Borja se encuentra ubicado el Restaurante La Bóveda, dirigido magistralmente por el bueno de José Baya. Para visitantes del Campo de Borja o que van camino del mítico Moncayo, se trata de un más que recomendable establecimiento que se ha hecho merecedor de ser mencionado en este humilde rincón de la red de redes. José es un profesional de los pies a la cabeza. El trato que dispensa en “su casa” es francamente excepcional y resulta cuando menos chocante que siempre lo encuentres al pie del cañón. Ya se sabe, predicar con el ejemplo.

El sitio es muy acogedor, cálido me atrevería a decir. Una antigua bodega en sótano da cobijo a este paraíso gastronómico, mentado y reconocido en prestigiosas guías de carretera. Con una carta excelente y un más que destacable menú del día de lunes a sábado, presenta una ratio calidad-precio más que digna. Algunos platos ya se han convertido en clásicos e inamovibles de la carta. Lo impide la propia demanda del respetable público, que al final siempre es el que manda. Me atrevo a nombrar, a sabiendas de que cometeré algún olvido, la crepe de morcilla con salsa de foie, la ensalada de tomate con queso de cabra y módena, las puntas de solomillo con pimientos del piquillo, el revuelto de borrajas y las alcachofas con foie, entre otros muchos. También hay que destacar el helado de vinagre de módena y la ensalada de perdiz escabechada. Siempre regados con una amplia y variada carta de vinos, en la que siempre destacarán los excelentes caldos de la zona, la cuna de la garnacha.

Es conveniente, casi obligatorio, llamar con antelación si no queremos tener problemas de mesa. En precios, como ya he comentado, mantiene el tipo con dignidad, moviéndose entre los 14,50 leuros del menú y los 40,00 a los que, arriba o abajo, nos podemos ir con su acertada carta.

Como dice mi amigo marraquino Julio Navarro, “lo importante es la compañía, pero si se come bien, mejor”.Merece la pena hacer un día una excursión (casi es un paseo) y comprobar lo aquí escrito y relatado in situ. A buen seguro que el viajero saldrá satisfecho. Baya es una apuesta segura. Yo así lo creo y así lo cuento.

miércoles, 3 de febrero de 2010

El dichoso tranvía


La construcción y futura puesta en marcha de la primera línea de tranvía en Zaragoza ha levantado una polémica entre la ciudadanía que merece un apunte en este Blog. Conviene comenzar con las cosicas claras. Se podría articular un debate en torno a las necesidades de mejora del transporte público en esta Ilustre Ciudad. En algún que otro artículo ya hemos abordado el tema de los autobuses urbanos, con sus virtudes y sus defectos. No voy a entrar en ese debate. Lo que ahora es ya una realidad es que tenemos media urbe levantada por una obra cuya realización y conveniencia no deja de ser más que discutible y cuestionable.

Sin entrar pues a discutir si Tranvía SI o Tranvía No, ¿era este el momento de meter a la Ciudad en semejante inversión? ¿Es una prioridad dotar a Zaragoza de una línea de tranvía? Un ciudadano de a pie, ¿se reforma la cocina y el baño, cambia las puertas de la vivienda y se compra unos muebles nuevos para el salón cuando su economía doméstica se encuentra maltrecha y en época de vacas flacas?

Estamos viviendo la peor crisis económica y financiera de los últimos 70 años. Se están destruyendo empleos a mansalva y lo que te rondaré, morena. Infinidad de familias no son capaces de llegar a final de mes en unas condiciones dignas. Zaragoza acaba de salir antes de ayer de una Expo que la ha transformado de Norte a Sur y de Este a Oeste, lavando la cara de una Ciudad que lo único bueno que sacó de la muestra fue un gran salto en el tiempo en lo referente a sus infraestructuras. Incluso se circulaba bien por sus calles allá por el último trimestre de 2008, algo inédito para sus conciudadanos. Y la idea más brillante que se les ocurre a nuestros dirigentes municipales es esta obra que no convence a casi nadie y que parece más el fruto de una cabezonada que algo meditado y convenientemente valorado.

Claro, y siempre habrá alguno que me diga que se crea empleo. ¿Y el que se destruye? Basta con preguntar a todos los comerciantes de la zona para ver cómo les están afectando las obras y qué reajustes van realizando en sus correspondientes plantillas. En fin, que ahora ya es tarde. La plataforma Zaragoza Sin Tranvía no fue mala idea, pero llegó muy tarde. Eso sí, el Alcalde pide consejo a la Ciudadanía para ver de qué color se pinta el Puente de Hierro. ¿Se pensará que somos gilipollas?