sábado, 20 de marzo de 2010

Gastrónomos del Ebro


Ayer tuve la ocasión de asistir a la primera gastroquedada organizada por Gastrónomos del Ebro, una brillante idea recién puesta en marcha, entre otros, por mis primos Sergio Vela y Patricia Sola. Más de 70 personas interesadas y apasionadas por el buen comer y el mejor beber nos dimos cita en El Arrozal de Casa Juanico, restaurante que goza de un privilegiado enclave en la zaragozana calle Santiago, junto al Palacio de Montemuzo, y que venía al pelo para la ocasión. “La borraja reivindicativa” era el lema sobre el que giraba esta primera puesta en escena que iba a poner de manifiesto si la aventura triunfaba y merecía la pena, o simplemente se trataba de una locura nacida de una noche de fiesta y un par de copas. Pues incógnita resuelta. La convocatoria resultó ser un rotundo éxito que dejo a más de uno en lista de espera, y que tiene pintas de convertirse en una idea que dure y perdure en el tiempo, repitiendo el poder de convocatoria de la primera gastroquedada.

Dicho y hecho. Siete platos, postre incluido, a modo de degustación, que contaban con borraja de "Delicias de la Huerta" entre sus ingredientes y la cata de tres vinos de “Corona de Aragón”: un joven, un crianza y un blanco con mitad y mitad de Macabeo y Chardonnay.

Si mezclamos en un puchero, una buena y original idea, con el interés, inquietud y cariño de los organizadores, resulta un plato como el que ayer se presentó en la mesa. Gastrónomos del Ebro tiene un gran porvenir porque cuando hay capacidad, dedicación y valía es difícil que las cosas salgan mal. Y de eso les sobra a mis parientes y me consta que al resto del equipo. Y además, quedó demostrado que iniciar su andadura con algo tan vinculado a esta tierra aragonesa como la borraja y por supuesto sus vinos, era una garantía de éxito. Sin duda es un modelo a seguir y a aplicar en todos los ámbitos de nuestra sociedad que haría que otro gallo nos cantara en Aragón: lo primero, lo nuestro.

La colaboración de “El Arrozal”, de “Delicias de la Huerta” y de la bodega de Cariñena “Corona de Aragón” fue también indispensable. Y, como no, la buena disposición de todos los asistentes, deseosos de conocer el devenir de esta bonita aventura. Creo que todos salimos más que satisfechos de lo vivido anoche, y no sólo por lo excelente de lo degustado, sino también por la armonía y el buen rollo reinante.

Lo dicho. Creo que todos estamos de enhorabuena. Como ya les dije hace unos días, iniciativas de este tipo engrandecen a esta tierra y también a sus gentes, y por lo tanto, tendrán todo mi apoyo desde este mi rincón de la Red. Animo a los organizadores y les deseo toda la suerte del Mundo en esta bonita aventura en la que se han embarcado. Nosotros, Dios mediante y mientras lo permita la agenda y la Agencia Estatal de Meteorología allí estaremos. Toño Andía dixit.

miércoles, 17 de marzo de 2010

El reenvío de correos electrónicos


Los que bien me conocen, saben que yo era un gran aficionado al envío de correos electrónicos a los contactos que siempre he considerado VIP,s de mi libreta de direcciones. Además, era amigo de añadir un comentario personalizado en cada emilio, comentario a veces más interesante que el propio archivo adjunto, según me manifestaban en ocasiones algunos de mis amigos.

Puesto que mi agenda se ha apretado de forma considerable en estos dos últimos años y mi tiempo libre se ha reducido exponencialmente, al menos entre semana, me he visto obligado a aparcar ciertas actividades que antes realizaba con más alegría. Entre otras, los mencionados envíos de correos electrógenos. No obstante, he de decir que conductas de algunos internautas se están cargando el encanto que tenía dicho reenvío de correos entre la población cibernética. La falta de tiempo hace materialmente imposible poder abrir todos los e-mails que se reciben, por lo que, lo que me ocurre es que voy almacenando los correos en una carpeta que pasé a denominar Pendientes, a la espera de poder gozar de algún rato y ganas para abordar su lectura. Misión imposible. Ya son varias las veces que, alcanzados más de quinientos mensajes sin leer en esa carpeta habilitada para archivarlos, he procedido a mandar el montante de correos a Torrecilla de Valmadrid (localidad zaragozana en cuyo término municipal se encuentra el vertedero de basura) sin abrirlos ni leerlos. Una pena, pero es lo que hay.

Me da la sensación de que este problema lo tiene, lamentablemente, gran parte de la ciudadanía que se mueve por estos lares virtuales. Es por ello, por lo que deberían acostumbrarse los internautas aficionados al reenvío a filtrar los correos recibidos y proceder exclusivamente al envío de aquellos que de verdad puedan tener algún interés para el destinatario. De lo contrario, dinamitamos este invento en cuatro días. Yo por lo menos, no tengo ninguna gana de abrir la avalancha que inunda mi webmail día sí, día también. En fin, así están las cosas, y así se las hemos contado.